La recomendación general es colocar la máquina de ruido blanco a una distancia mínima de 1 a 2 metros de la cuna o del lugar donde duerme el bebé.
A esa distancia, el sonido se distribuye de forma más uniforme en la habitación sin concentrarse directamente sobre el oído del bebé, lo que ayuda a mantener un ambiente sonoro estable y seguro.
El objetivo del ruido blanco es funcionar como un sonido ambiental en toda la habitación, no como una fuente directa de sonido cerca del bebé.
El volumen que percibe el oído del bebé depende tanto del nivel configurado en el dispositivo como de la distancia a la que se encuentra.
A mayor distancia, menor es la intensidad del sonido que llega al oído.
Un estudio publicado en Pediatrics (Hugh et al., 2014) analizó varias máquinas de ruido blanco y encontró que algunos dispositivos pueden superar 85 decibeles cuando se colocan dentro de la cuna o muy cerca del bebé y se utilizan a volumen alto.
Esto no significa que el ruido blanco sea peligroso, sino que la forma de utilizar el dispositivo es clave para mantener niveles seguros.
Algunas ubicaciones prácticas pueden ser:
Lo importante es que el sonido llegue al bebé como un fondo ambiental de la habitación, y no de forma directa.
No de forma significativa.
El ruido blanco no necesita estar cerca del bebé para funcionar correctamente.
Su objetivo es crear un ambiente sonoro constante en toda la habitación, reduciendo el contraste cuando aparece un ruido repentino.
Incluso a 1 o 2 metros de distancia, el ruido blanco sigue siendo efectivo para ayudar a mantener un entorno de sueño mucho más estable.
Si querés aprender más sobre el sueño infantil y cómo crear un entorno de descanso adecuado, podés leer nuestra Guía completa del sueño infantil.